Kol Hamitpalel – כל המתפלל

¿ Que es y como funciona Kol Hamitpalel ?

Que es Kol Hamitpalel :

Kol Hamitpalel es una organizacion para cualquier judío que sabe la importancia de rezar por su compañero para que sus rezos sean respondidos primero ante D.OS, como esta escrito en el Talmud “El que pide por su compañero cuando el mismo precisa de aquella salvación, a el se le responde primero.”

Es una organizacion fundada en Estados Unidos, también disponible en Israel e Inglaterra. La cual un par de jovenes de la comunidad Maguen David de Mexico, hacen posible en español para todo Latinoamérica, con la colaboracion y apoyo del Rab Amram Anidjar.

Como funciona este programa:

Para poder asignarte un nombre por el cual pedir, es necesario entres en nuestra sección “Pedidos

En esa sección debes seleccionar la categoría de tu necesidad y llenar el formulario correspondiente, posteriormente, te responderemos a tu email que registraste en la solicitud y te enviaremos el nombre de un hermano judio en la misma situacion que tu, para que pidas diariamente por el, por un periodo de 90 días. Posteriormente, tu nombre sera asignado a otra persona para que también pida por ti.

Es muy importante tener claro que el objetivo principal de este programa es que tu vas a rezar por un compañero en tu misma situación y no que alguien mas va pedir por ti.

Te pedimos que si tu situación tiene algún cambio o ya no quieres que se siga pidiendo por ti, nos informes respondiendo al mismo correo en donde se te asigno por quien pedir. Asi mismo es muy importante nos informes de tu situación al finalizar el periodo. La finalidad de este seguimiento es unicamente para que no se siga rezando por alguien que ya no necesita que se pida por el o para asignarte el nombre de otra persona, por que tu rezo ha sido escuchado.

Te estaremos enviando un correo a los 30 y 60 días para recordarte que estas siendo parte del programa, así como a los 90 días para informarte que el tiempo ha terminado. En el caso que sigas interesado en seguir pidiendo por alguien, sera necesario que vuelvas a enviarnos una nueva solicitud, para asignarte otro nombre.

Los nombres que se utilizan y que debes proporcionar, son los nombres en Hebreo (como te llaman) y nunca es necesario mencionar los apellidos. (por ejemplo Abraham ben Rajel, Adela bat Esther).

Contamos con un control de confidencialidad en el que la persona que atiende tu solicitud no te preguntara ni sabra tu identidad en ningun momento.

¡ QUE HASHEM ESCUCHE Y REGRESE TODOS NUESTROS REZOS PARA BIEN, AMEN !


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REZANDO JUNTOS

Extraido del libro “Las Alturas de mi Pueblo” – Por Rab Amram Anidjar

En nuestra Parashá vemos que Moshé le pide a Dios, que lo deje entrar a Israel, pero no fue respondido. Nuestros sabios nos dicen, que si todo Am Israel en ese momento hubiera pedido a Dios, para que Moshé entrara a Israel, entonces sus pedidos se hubieran escuchado. Moshé Rabenu sabía eso, pero no quería pedirle al pueblo explícitamente que rezaran por él para que sus rezos no fueran por compromiso sino de todo corazón.

Es por eso que Moshé les insinuó varias veces que rezaran por él, con la esperanza que entendieran, pero no fue así. La primera vez que Moshé les insinuó al pueblo fue cuando les dijo: Dios me dijo que nombre a Yehoshúa como líder. Moshé pensó que de esta manera el pueblo se levantaría a quejarse y pedirían porque se anulara el decreto. Pero el pueblo dijo: “¡ Que lástima, la cara de Moshé es como el sol, y la de Yehoshúa es como la Luna !, es decir Moshé es mejor que Yehoshúa en algunos aspectos, pero no importa ¿ qué podemos hacer ?” Por eso no rezaron por Moshé. Después Moshé pensó: A lo mejor ellos entendieron que, Yehoshúa sería el próximo líder pero que yo voy a entrar a Israel con ellos. Por eso en nuestra Parashá se los insinúa por segunda vez “Ki Anojí Met Baartez Hazot Eineni Ober Et Hayardén – Me, moriré en esta tierra, no pasaré el río Jordán” (Deuteronomio 4:22), con la esperanza que rezaran por él para que se anulara el decreto divino. Pero Bené Israel dijeron: “Baruj Dayán HaEmet – Bendito, el Juez de la Verdad”, lo consolaron. Al final de nuestra Parashá, Moshé les vuelve a insinuar por tercera y última vez, “Ki Yebiajá Hashem – Cuando Dios te, traiga…” (Deuteronomio 7:1) contándoles todos las batallas que tendrán que afrontar cuando Dios los traiga a la tierra de Israel con la intención de que tengan miedo y que ese miedo les haga pedir a Dios que anule el decreto para que Moshé les haga milagros en esas guerras. Pero el pueblo reaccionó de otra forma con Moshé le desearon en pocas palabras buen viaje y que los milagros los hará Dios a través de Yehoshúa, seguramente.

El Midrash lo asemeja a una reina que iba a ser divorciada por el rey para traer a otra mujer en su lugar. Fue la reina a donde sus hijos a decirles que su padre el rey decidió divorciarla, esperando que ellos fueran a donde el rey llorando pidiéndole que recapacitara. Pero los hijos le dijeron: ¿Qué podemos hacer? Al día siguiente fue la reina otra vez con sus hijos y les dijo que a lo mejor no la habían entendido, el rey no solo que la divorciaba, sino que también la expulsaba del palacio. Esperando que eso los, motivara, los hijos le dijeron a su madre que no se preocupara, de vez en cuando le mandarían cartas, la llamarían por teléfono.

Entonces la tercera vez, vino la reina y los asustó diciéndoles: ¿quién se ocupará de ustedes? la próxima mujer será muy cruel con ustedes de tal manera que fueran a donde el rey a pedirle que no divorciara a la reina. Pero los hijos le dijeron: Que no se, preocupara, que ellos se sabían cuidar con la ayuda de Dios. Eso fue lo que le pasó a Moshé Rabenu, insinuó, insinuó y nadie entendió. Es por eso que Moshé, antes de morir pidió que se acercaran a él los privilegiados del pueblo para nombrarlos como jueces. Esos, privilegiados tenían que ser personas sabias, inteligentes y con conocimientos (Deuteronomio 1:13). Pero, después Moshé dijo que tomaría a los lideres de las tribus que eran sabios y con conocimientos (Deuteronomio 1:15).

La segunda vez, Moshé no les recordó el adjetivo de inteligentes, ya que una persona inteligente es quien capta las cosas que le insinúan, las cosas que no se le dicen. Es por eso que Moshé les dijo que entre ellos no hay inteligentes, que entiendan lo que se les dice. Incluso esas palabras tampoco las entendieron.

La pregunta que todos nos hacemos es: ¿acaso que Bené Israel eran tontos? Ellos seguramente amaban a Moshé, también lo necesitaban en las guerras para que hiciera sus milagros, entonces, ¿Por qué no rezaron por él? Explican los comentaristas que Am, Israel se equivocó en una sola cosa, no sabían qué tan fuerte es la fuerza de la tefilá pública es decir, con un mínimo de diez hombres. Se habían acostumbrado por 40 años que por cualquier problema corrían a donde Moshé para que les ayudara y les resolviera sus inconvenientes. No sabían que rezando se solucionan los problemas, porque la tefilá hecha en público es igual que la de un hombre justo, un Tzadik. No sabían valorar la fuerza de los rezos que son capaces de romper cualquier decreto negativo.

Por eso en el tratado de Berajot (8a), del Talmud, preguntan, ¿Qué significa el versículo “Vaaní Tefilatí Lejá Hashem Et Ratzón – Y yo te rezo a Ti, Dios, momento de voluntad” (Tehilim 69:14)?, ¿Cuándo es momento de voluntad? En el momento que el público se une a rezar.

En el Midrash Rabá está escrito que los rezos de un público, no son ignorados. Una congregación tiene más fuerza que un solo hombre. Es por eso que Moshé dice: Vaetjanán – Pidió, en singular, el problema estaba en que él solo fue quien pidió por sí mismo, sin nadie más. Si en vez de estar escrito en singular, hubiera estado escrito en plural, ese rezo hubiera sido aceptado. Cada vez que alguien está enfermo (Dios nos guarde) o cuando hay problemas críticos, se organiza un rezo en publico para que la situación mejore y que Dios mande una salud completa. De paso, estudiamos también la importancia y la fuerza que tiene la Tefilá.

El rezo en una congregación, en una sinagoga, es recibido porque además de haber sido hecho con un público, fue hecho en un lugar sagrado. No es lo mismo rezar solo que acompañado, no es lo mismo rezar en la casa que en la sinagoga, lo mejor que hay es rezar en la sinagoga con un público de diez hombres como mínimo. Debemos hacer lo posible por rezar siempre en las mañanas, tardes y noches en la sinagoga, con minian.

Najamánides escribe en una de sus cartas, que el esfuerzo que se hace para concentrarse en la tefilá en el significado de las palabras, en los nombres de Dios, es muy duro. En muchos libros se explica cómo podemos lograr rezar adecuadamente, muchos son los consejos. Hay uno que a pesar de que no nos concentremos adecuadamente en las palabras, en su significado, podemos lograr que sean escuchadas nuestras peticiones en los cielos y ese es: rezar siempre acompañado de un minian, diez hombres. La corte de los cielos no es tan meticulosa con los pedidos cuando estos fueron hechos en un público. Por eso, queridos hermanos, debemos fortalecernos y esforzarnos en rezar siempre en una congregación, en especial rezar por aquellos que necesitan que alguien rece por ellos y con la ayuda de Dios, serán escuchadas nuestras tefilot, mandará una mejoría pronta a los enfermos, una buena manutención general y muchos años de vida a todos nosotros. Amén.

EL REZO

Extraido del libro “Las Alturas de mi Pueblo” – Por Rab Amram Anidjar

Diariamente cada persona reza, bien sea un rezo largo o corto, en la casa, en el camino o en la sinagoga, siempre pedimos salud, éxito económico, la redención, etc. y todos queremos que el rezo, llegue y sea recibido por Dios. ¿Qué debemos hacer para que esto, ocurra?, ¿cómo se hace para que el rezo sea bien recibido por Dios?, Yaakov Abinu nos reveló el secreto. Él asemejó el rezo con un arco y una flecha. “Asher Lakajti Bejarbí Ube Kashtí – Tomé a la, ciudad de Shejem con mi arco y flecha” (Bereshit). Onkelus lo traduce al arameo “Betzalotí Ubautí – Con mi rezo y con mis pedidos”. ¿Por qué asemejó al rezo con el arco y la flecha? Porque de igual manera que tensamos el arco, así de lejos llega la flecha. Así, ocurre con el rezo, mientras más nos concentremos, nos introduzcamos en el rezo, más lejos llegarán nuestros pedidos y Dios los escuchará.

Cuando no tensamos la cuerda del arco, la flecha no llega a su objetivo. Así sucede con el rezo, si no lo hacemos como se debe, jamás llegará a ser escuchado por Dios. Por eso cuando la persona se encuentra en situación de peligro y reza, su tefilá se escucha en los cielos porque le nace de lo más profundo de su ser y de su alma. Este concepto lo vemos reflejado en la Torá con Lot. Abraham Abinu rezó porque no se destruyera Sodoma y Gomorra, y al final, su pedido no fue escuchado, ya que Dios decretó previamente que fueran destruidas Sodoma, Gomorra, Admá, Tzeboyim y Tzoar. Está escrito que Lot fue llevado por unos ángeles a Tzoar para continuar su camino por las montañas, pero temió por su vida ya que sabía que Tzoar también sería destruida. Entonces le rezó a Dios y Éste le informó por medio de los ángeles que no se preocupara más, ya que Tzoar no será destruida. Dios respondió a Lot y no escuchó a Abraham, pues cuando la persona se encuentra en peligro, reza con una concentración incomparable que sale de lo más profundo de su alma, y por eso Dios responde inmediatamente. No importa si eres tan Tzadik, (justo) como Abraham o no tan justo como Lot.

En nuestra Parashá vemos que la tefilá hecha por Bené Israel en Egipto, ocasionó que Dios adelantara su redención y que en vez de estar 400 años en la esclavitud, estuvieran 210. ¿Quiénes eran los que rezaban? ¿A quién se le respondió su rezo?, La Torá nos relata que los de la tribu de Levy no estaban esclavizados y rezaban por la salvación de Am Israel. Además, también rezaban los esclavizados por los egipcios desde sus puestos de trabajo sufriendo. A ellos los escuchó Dios, ya que eran los afligidos y los que estaban sufriendo y como sus tefilot fueron emitidas desde el corazón, entonces les respondió de inmediato. Esto no quiere decir que Dios nos escucha solamente cuando estamos en momentos de apuros, sino que nos viene a enseñar, que solamente en momentos de apuros es cuando sabemos rezar bien. Si rezáramos todos los días que nos encontramos bien, como los días que nos encontramos en apuros, nuestros pedidos siempre serían escuchados por Dios.

Por eso vemos en nuestra Parashá que el Faraón le dijo a Moshé, en la plaga del granizo que parara de llover para dejar libre a Am Israel. Salió Moshé fuera de la ciudad a rezar, e inmediatamente paró de caer el granizo. La pregunta que nos hacemos es: ¿Por qué, tuvo que salir Moshé fuera de la ciudad a rezar? ¿Por qué no se quedó en la ciudad a rezar como lo hizo cuando las otras plagas? El motivo es porque en las otras plagas él pedía para que fueran interrumpidas las diferentes plagas al día siguiente. Pero esta plaga, era diferente ya que tenía que parar inmediatamente y para eso, tuvo que salir de la ciudad a concentrarse bien, e incluso, cuando vio desde fuera el desastre provocado por el granizo, le causó tanto dolor que llegó a rezar desde lo más profundo de sí y Dios respondió inmediatamente. Igualmente vemos que cuando Moshé se encontraba en la cima de la montaña mientras que Am Israel luchaba contra Amalek y levantaba las manos, ganaban la guerra y cuando las bajaba, la perdían. ¿Qué tienen que ver las manos de Moshé con esto? Una de las respuestas puede ser que cuando veía el sufrimiento de sus hermanos luchando, entonces rezaba con mucha concentración, pero aún más concentración obtenía al subir sus manos y por eso sus pedidos se escuchaban.

Por eso dice la halajá en el Shuljan Aruj ( ) que en los Yamim Noraim debemos elegir como Jazán a un hombre casado, con hijos, y cuando haya un día de ayuno público, para que vengan las lluvias, debemos tener como Jazán a un hombre que no sea rico, ni con muchos bienes. (Taanit ). La razón de todo esto es para que esta persona sienta en su propio cuerpo lo que es estar sin agua, sin comida y aprecie la vida, los niños, etc. Por eso cuando Moshé fue a Egipto a rescatar a todo el pueblo y se llevó a su esposa y a sus hijos, Aharon su hermano le dijo: Tenemos que sacar a tanta gente, todavía no sabemos cómo hacerlo y encima traes a más personas. Así que devuélvelos. (Mejilta y, Rashi, Shemot 18:4). En verdad nos preguntamos ¿para qué Moshé quiso meter a su familia en una situación tan indeseable? La respuesta se entiende según lo explicado anteriormente. Moshé los trajo porque quería que sus pedidos fueran escuchados por Dios, quería que salieran de lo más profundo de su corazón, al sentirlo dentro de su misma carne. Aharón enseñó a Moshé a rezar desde lo más profundo de su corazón, sin llegar a sufrir internamente. Ese es el nivel donde todos nosotros debemos llegar. Saber rezar concentradamente por salud incluso cuando estamos sanos. Saber rezar por tener éxito económico incluso cuando nos va muy bien en los negocios. Y así con todos los temas. ¿Por qué esperar hasta el último momento cuando la soga está sobre el cuello para rezar bien? El Midrash nos dice que todos los que salieron de Egipto fueron destinados a morir un 9 de Av cuando volvieron los espías hablando mal de la tierra prometida. Pero ese decreto se iba cumpliendo por etapas, cada año morían 15.000 hombres de los 60.0000 que salieron de Egipto. Pero el último año, los últimos 15.000 se salvaron del decreto, porque, rezaron desde el principio del año para salvarse y Dios escuchó sus pedidos. Sin embargo, los 39 años anteriores Dios no los escuchó ya que ellos no rezaban adecuadamente para salvarse del decreto. Cada uno pensaba que ese año le tocaba a otros 15.000 pero no a él y por eso no rezaba con la concentración adecuada. Sin embargo, cuando quedó el último grupo de 15.000 hombres, todos sabían que el próximo 9 de Av les correspondería morir y entonces empezaron a rezar todos juntos con el corazón y por eso se salvaron. Nos dicen nuestros sabios que si los 600.000 hombres, cuando estaban vivos, se hubieran parado a rezar todo el tiempo con la, concentración necesaria, todos se hubieran salvado.

Por eso está, escrito en los salmos: “Karob Hashem Lekol Koreab, Lekol Asher, Yikrauhu BeEmet – Dios está cerca de todos los que lo llaman, de todos los que lo llaman de verdad” (Tehilim 145). En el momento en que nos encontramos rezando debemos de estirar bien la cuerda de nuestro arco, para que la flecha de nuestros pedidos llegue muy lejos y sea recibida.

Pensé en una explicación nueva, que se relaciona con todo lo explicado anteriormente acerca del diálogo entre David y Yehonatán, el hijo de Shaúl. David le preguntó a Yehonatán si su padre Shaúl seguía pensando en matarlo o ya se le había olvidado. Yehonatán le dijo que si lanzaba tres flechas muy lejos es porque todavía quería matarlo, pero que si no lo quería matar, entonces las lanzaría cerca. ¿Por qué le dijo que le lanzaría flechas? ¿Y por qué precisamente tres y no una?, Lo que le quiso insinuar Yehonatán a David era que rezara muy fuerte, para que la flecha llegara lejos. Y eran tres flechas para decirle que no bastaba con una tefilá diaria, sino que debería rezar, Shajrit, Minjá y Arvit.

Para finalizar, les contaré un cuento que pasó en Marruecos, cuando una persona inválida fue a visitar la tumba de Rabbí Amram Ben Diwán. Esta tumba queda situada en la cima de una montaña, esta persona que era inválida le pidió a un muchacho que lo ayudara a subir empujándole la silla de ruedas, en el camino hacia arriba empezó a rezar que por el mérito de este hombre justo, Rabbí Amram Ben Diwán, se curara y pudiese caminar por su propia cuenta, que tuviera salud, etc. Pero de repente en la mitad de la cuesta el muchacho se tropezó y el hombre que estaba sentado en la silla de ruedas se empezó a deslizar hacia abajo a alta velocidad y empezó entonces a rezar a Dios que por el mérito de Rabí Amram Ben Diwán que lo dejara como estaba y no peor.

“Que sea la voluntad de Dios que escuche nuestras tefilot. Y a pesar que todavía no sepamos rezar desde lo más profundo de nuestro corazón, que de todas maneras nuestras tefilot se escuchen para bien. Amén.”

LA TEFILA

Libro “La Tefila” – Por Rab Salomon Michan M.

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